Los guardias armados con ballestas son un icono tradicional de la riqueza y el poder de sus señores.
Nobles y aristócratas emplean a estos hombres y sus sofisticados artilugios como guardias privados y como un alarde físico de su prosperidad. Por suerte, aunque su cometido fuese principalmente de cara a la galería, estos hombres conocen bien sus armas.
Una ballesta es capaz de perforar armadura, carne y hueso con facilidad, y puede abatir a un zombi desde lejos sin ningún problema. Su cadencia de tiro es bastante baja, pero si se utilizan bien o desde detrás de un parapeto, incluso un puñado de ballesteros pueden invertir las tornas de una batalla.









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